domingo 16 de marzo de 2008

Deportivo 1-0 Real Madrid: Sigue el maleficio

El Real Madrid suma ya 17 temporadas sin ganar en el estadio gallego... y la maldición puede durar por los siglos de los siglos. El Real Madrid saltó a Riazor como si jugase un amistoso de verano. Frío, lento, espeso, pasota, sin bandas, sin remate, sin nada de nada. Ni meigas ni gaitas gallegas. Como dice Roncero: Un Madrid chikilicuatre.

El equipo blanco firmó el peor partido de la presente campaña (apuesto a que fue uno de los peores de nuestra historia) y fue una sombra de lo que debería ser un líder: incapaz de crear ocasiones de gol y sin ideas. Nada que ver con el Real Madrid que todos deseamos ver: jugadores con alma, indomables, hombres de pelo en pecho, con orgullo, raciales, talentosos, invencibles... Si existiese vergüenza torera, los jugadores que mancillaron en Riazor la historia del club deberían pedir hoy disculpas a la afición en conferencia de prensa. Ya lo dice la frasecita que preside el vestuario del Bernabéu: "Si luchamos podemos perder, si no lo hacemos estamos perdidos..."

Schuster sorprendió dejando en el banquillo a Robinho y a Gago y sacando a Soldado y a Drenthe de inicio. Ésa fue la principal noticia de la primera parte porque fútbol, lo que se dice fútbol, no vimos mucho por Riazor. En los compases iniciales parecía que el Real Madrid podría cambiar su mal fario en la tierra de las meigas pero con el paso de los minutos se fue atascando y aunque la posesión era de claro color blanco, lo cierto es que de poco sirve ser dueño y señor del balón cuando no eres capaz de crear claras ocasiones de gol. De hecho, el líder no inquietó los dominios de Aouate en los primeros 45 minutos y el Depor, no le fue a la zaga. Salvo una ocasión de Wilhelmson, poco más. El equipo de Lotina se encontraba cómodo cediendo la iniciativa a su rival y dejándole pocos espacios en el centro del campo. El Madrid se ahogaba y era incapaz de llegar con peligro a los últimos metros. Parecía que ambos habían firmado un pacto de no agresión y habían decidido tomarse la primera parte como de tanteo, casi hasta de calentamiento.

Tras el paso por los vestuarios, los gallegos saltaron con más ganas pero sin demasiado peligro. Sin embargo, fue el Real Madrid el que pudo adelantarse por medio de Raúl. El capitán recibió una gran asistencia de Cannavaro que le dejaba solo ante el guardameta isrealí, pero el '7' no controló bien el esférico y desaprovechó uno de los pocos fallos defensivos de los locales.

Parecía que el equipo de la capital podía cambiar el sino del partido cuando Filipe Luis, de la 'Fábrica' blanca, puso un centro envenenado desde la izquierda que Pepe mandó al fondo de su propia portería. Mazazo para los blancos. Pepe, el mejor, sufrió el castigo cruel de marcar el tanto del descabello del líder.

A Schuster le costó pero reaccionó y dio entrada a Higuaín y Robinho. Y poco después a Baptista. El Madrid se fue arriba pero la única ocasión para empatar la tuvo Sneijder desde la frontal, pero su disparo se marchó por la derecha de la portería. Los blancos impusieron un ritmo frenético al partido en el tramo final pero ya era demasiado tarde y además inútil. El Depor supo aguantar bien las embestidas y los tres puntos se quedaron en La Coruña.

¿Y el míster? Es mucha montura para tan poco jinete. ¡Qué pesadilla!

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