lunes 28 de abril de 2008

Real Madrid 3-0 Athletic: Solo hay que esperar...

El Real Madrid acaricia la Liga con las yemas de los dedos tras vencer al Athletic por 3-0 en un Santiago Bernabéu que se quedó con las ganas de celebrar la fiesta del título de Liga. El aguafiestas oficial fue el Villarreal, que venció al Betis a domicilió y aplazó los fastos. La actitud de los jugadores blancos provocó que el fastidio innegable fuese pasajero.

El Real Madrid estaba dispuesto a cumplir su parte del trato y se encargó de demostrarlo desde el principio. Salieron los blancos a por todas y se encontraron con un rival que encaró el partido de frente, sin achantarse un pelo. A los trece minutos, la resistencia bilbaína sufrió el primer contratiempo tras un remate de Robinho que no acertó a atrapar Armando. Saviola, que volvía al once tras un periodo de inactividad llamativo, ejerció de 'Conejo' y empujó el primero. Nada se le puede reprochar al argentino, que saltó al terreno de juego con la ilusión de un chaval dispuesto a aprovechar la oportunidad brindada por Schuster. Crecido, se marcó una de las jugadas del partido por la izquierda pero Robinho desaprovechó el regalo ante Armando.

A la media hora, los focos del partido cambiaron de portería y alumbraron a un Casillas con pinta de imbatible. Si en Santander estuvo algo despistado, ante el Athletic hizo un partido perfecto. En cinco minutos, evitó tres veces el empate vizcaíno. Primero voló para sacar junto al larguero un cabezazo envenenado de Etxeberría. Acto seguido, repelió un remate de Garmendia desde fuera del área. Y después, la guinda con una mano providencial en el lanzamiento de penalti de Garmendia. El Athletic se marchó al descanso con la sensación de que Casillas era infranqueable y el Real Madrid se dio cuenta de que tenía que apretar un poco más para dejarse la Liga en bandeja.

Robben e Higuaín escribieron los créditos. El Athletic dispuso de la última bala para empatar en un remate de Gurpegui, que volvía tras dos años de sanción por dopaje y a punto estuvo de celebrarlo con un gol. El paso de los minutos fortaleció la resistencia defensiva (bien Pepe y enorme Heinze) y agudizó la puntería del Real Madrid, que avisó del segundo en varias contras montadas con orden, velocidad y criterio. A falta de 18 minutos, Schuster movió su tablero para dar jaque al Athletic. Entraron Higuaín y Robben por Raúl y Robinho y el resultado fue demoledor de inmediato. Guti abrió bien a la derecha, Higuaín centró con viveza al área y apareció Robben para conectar el 2-0. El tercero llegó de carrerilla por mediación de Higuaín, que se vio solo dentro del área ante Armando y definió sin que le temblasen las piernas, con la confianza que da ver puerta con asiduidad en las últimas semanas.

Quedaba cuarto de hora pero el partido estaba visto para sentencia. Lo mismo que la Liga a falta de cuatro jornadas. El nombre del campeón parece claro. Sólo falta colocar la placa y firmar en la hoja de entrega.

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lunes 21 de abril de 2008

Racing 0-2 Real Madrid: Casi, casi campeones

El Real Madrid aceleró en Santander hacia el título de Liga con un triunfo convincente ante un Racing achatado. Los de Schuster se plantaron con autoridad en el terreno de juego y se adueñaron de la pelota con Sneijder como jefe de operaciones. El gol de Raúl a los trece minutos tras un buen centro de Robinho facilitó las cosas al líder, que se apoyó en la solidez defensiva del cuarteto Ramos-Pepe-Cannavaro-Heinze para mantener su ventaja. La reacción del Racing antes del descanso no tuvo continuidad en la segunda parte. El Madrid jugó con el reloj y, tras perdonar varias veces en el último cuarto de hora, mató el partido en el 93 por medio de Higuaín.

El Real Madrid tiene prisa por ganar la Liga y se plantó en El Sardinero con la actitud adecuada para llegar a buen puerto. Schuster contaba esta vez con su defensa acorazada, algo poco habitual que ha lastrado al Madrid en muchos partidos. Con Ramos, Pepe, Cannavaro y Heinze a su lado, Casillas está más seguro. Incluso cuando ha dormido mal y no da una a derechas como en Santander.

Protegida la retaguardia, al doble pivote menos atractivo del mundo le resultó más fácil maquillar los errores. Diarra mostró un nivel aceptable dentro de sus limitaciones, pero Gago volvió a defraudar con una colección de errores en el pase. Con Guti en la capital, Sneijder se convirtió en el faro del Madrid durante la primera media hora. El holandés movió bien al equipo y fruto de su agudeza visual llegó el primero. Abrió a Robinho a la izquierda, el brasileño centró templadito y apareció Raúl para rozar con la punta lo justo para batir a Toño. Gol de cabecera del siete, que siempre está en el momento justo y en el lugar adecuado cuando su equipo lo necesita. Trabajador del año en el conjunto blanco.

Con el marcador a favor, el Madrid tomó las riendas del partido con la autoridad que concede la posesión de la pelota. El Racing sólo pudo correr detrás de ella hasta el último tramo de la primera parte, donde reaccionó con casta y estuvo a punto de empatar por mediación de Tchité y César Navas en sus dos mejores oportunidades del partido.

Una Liga en lista de espera

La llegada del descanso benefició al Madrid y desactivó al Racing, que volvió a quedarse sin potencia en los últimos metros. Buena parte de culpa la tuvo Heinze, inconmensurable durante todo el partido y atentísimo a los cruces para evitar males mayores. El Madrid jugó con el reloj hasta que el Racing empezó a flaquear y a dejar espacios. Robben, con una volea ante Toño de esas que no se pueden perdonar, y Raúl, que se topó con Toño en una jugada que acabó con un gol anulado a Higuaín, fallaron con el estoque. Tuvo que ser Higuaín el que apuntillase a un Racing resignado con un tanto en el 93 que fue celebrado como la sentencia del título de Liga por los jugadores. El Madrid ensayó el alirón en Santander y, a partir de la próxima jornada, lo puede cantar en cualquier momento.

Fuente: Marca.com

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lunes 14 de abril de 2008

Real Madrid 1-0 Murcia: El mejor de la clase

Un suficiente para el mejor de la clase se convierte en una buena nota cuando los demás suspenden. Un triunfo por la mínima del líder jugando fatal ante el penúltimo en su estadio tras el pinchazo del Barça en Huelva es algo parecido. Ganó al Madrid con la calculadora en la mano gracias a un gol de Sneijder en el único disparo decente del conjunto blanco en todo el partido. El Murcia tampoco inquietó a Casillas, pero demostró dignidad para contrarrestar su impotencia.

Clemente no estaba dispuesto a cometer una locura y planeó un partido defensivo como mejor solución para maquillar la diferencia de potencial entre ambos equipos. Ni siquiera la expulsión de Torres por una dura entrada sobre Aquino a los veinte minutos pareció inquietarle. Schuster se quedó con una defensa de tres ante un Murcia ordenado que apenas tiene argumentos para crear peligro cerca del área.

El Madrid los tiene pero no los utilizó. Guti intentó activar sin suerte a sus compañeros apáticos, con Robinho y Robben a la cabeza. Ningún desborde por banda y ni rastro de la imaginación. Sólo trabajo mecánico con ganas de superar lo que entendió como un trámite desde el pitido inicial.

Iturralde cobró protagonismo. A falta de juego, el silbato de Iturralde se escuchó más alto. Cayó De Lucas en la frontera del área y nada. Cayó Guti dentro del área y amarilla por tirarse. Cayeron también Aquino y Goitom en la segunda parte y tampoco. Quien hubiese apostado porque se iba a señalar un penalti durante el partido tenía un mal día.

El Real Madrid lo tuvo hasta que apareció Sneijder para resolver en el minuto 59. La jugada resume que la poca inspiración del Madrid. Guti sacó de banda, Raúl tocó de cabeza, Pignol no fue contundente en el despeje y Sneijder se la llevó dentro del área para colocarla con el interior en la escuadra de un Carini inédito. El Madrid ya tenía lo que quería y se conformó ante un rival al que no le llegaba con las ganas para empatar. No provocar ni un córner durante noventa minutos revela que los pimentoneros sufren graves problemas que les condenan prácticamente al descenso.

Robben persiguió el segundo en los minutos finales pero el marcador del Bernabéu se quedó sin maquillaje. Tampoco lo necesitaba el líder para encargar el título de Liga a falta de seis jornadas. La calculadora resolvió los problemas del Real Madrid.

Fuente: Marca.com

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domingo 6 de abril de 2008

Mallorca 1-1 Real Madrid: Un punto y gracias...

Un empate, gracias a la lamentable actuación de Daudén y de la puntería del Mallorca, propició que el Real Madrid puede darse con un canto en los dientes. Los errores ajenos de los otros protagonistas de la película, el Mallorca y el trío arbitral, posibilitaron que el líder se marchase rumbo a Madrid con un premio injusto, por muy madridista que yo sea.

El Real Madrid no arrancó nada mal, ofreciendo bastante más de lo expuesto en muchas de sus salidas; pero, esas buenas maneras se borraron de un plumazo por un silbato y el empeño blanco en meterse en problemas con inusitada felicidad. Manzano y el Mallorca, por su parte, volvieron a dar una lección.

El Mallorca, valiente como siempre, guiado por el faro del 'Caño' esperó su momento y, cuando lo encontró, se topó con unas decisiones equivocadas que ya le perjudicaron en el Bernabéu. Daudén anuló un tanto de Fernando Navarro legal que hartó Mallorca. El colegiado aragonés, iluminado, vio una falta de Ramos a Arango antes del disparo de Fernando Navarro que pocos entendieron. El venezolano, incluso, se vio desbordado en la acción por el ímpetu del sevillano. Navarro batió a Iker y, sin explicación, comprobó cómo Daudén impidió que el tanto subiese al marcador.

Los blancos tiraron del cuchillo de Robben por las bandas. El holandés, junto a Heinze, fue la mejor de las noticias para el Madrid y se creó el tanto madridista de la nada. El zurdo rompió a su par dentro del área y se sacó un centro al área chica que acabó, después de tocar Moyá, en las botas de un Sneijder que no perdonó a puerta vacía. El Madrid, sin hacer ruido, se adelantó y dejó a los baleares aún más angustiados. Una mano involuntaria de Cannavaro al borde del descanso aumentó los sinsabores para un equipo que reaccionó ante la adversidad tras el paso por vestuarios.

Un líder empequeñecido. Los de Schuster guardaron la ropa esperando una contra que acabase con el partido, pero Ramos se empeñó una vez más de sacar a la luz su parte negativa. El sevillano, que pierde los papeles y la cabeza con demasiada frecuencia, dejó a su equipo con uno menos al ver su segunda amarilla. La expulsión de Ramos fue el principio de un fin que no llegó del todo para el Madrid. Los blancos casi ni salieron de su campo con algo menos de media hora por delante. Schuster colaboró. El alemán se atrevió a colocar a un desdibujado Diarra en el lateral, que no se había visto en otra igual. Minutos después, Bernd reconoció su error y puso a Torres en escena, mandando al africano al centro del campo. Más tarde, se olvidó de Robinho sin mucho sentido. Manzano, en el otro lado, sacó nota una vez más. Metió a Webó por Héctor, dejando bien a las claras el descaro necesario para hacer algo importante. Borja Valero, con corazón blanco, empató el partido con un disparo con rosca prodigioso, precioso. El canterano madridista igualó el marcador y asustó a un Madrid que se empequeñeció. El Mallorca se hartó a perdonar ante Iker, destacando un fallo clamoroso de Güiza que tocó el larguero cuando el jerezano tenía todo de cara. Los de Schuster escucharon el pitido final y respiraron ante un asedio que mereció mejor premio.

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